Violentos ataques de castores tienen a las ciudades más importantes del mundo en estado catastrófico.
Continúan la destrucción de edificios, el aislamiento de ciudades y los ataques personales.
París se encuentra en estado crítico luego de que cientos de castores rabiosos comieran las bases de la Torre Eiffel, que cayó dejando 68 muertos y 104 heridos, además de cortar las principales avenidas de la ciudad y de causar daños irreparables en el Louvre, el Banque de France, la Sorbonne, e innumerables edificios de valor histórico, social y cultural. Durante los últimos días los castores han hecho represas en el Senna, causando inundaciones que han obligado a la población a desplazarse a la periferia.
En Nueva York han roído y derribado más de 60 edificios y a lo largo de todo Estados Unidos han obstruido carreteras con murallas de barro y ramas, aislando ciudades enteras y causando problemas económicos que están afectando al mundo entero. Este es el país en que registran más ataques personales; ya se registran 75 muertos y 428 heridos por fuertes coletazos. “La situación es insostenible, las medidas tomadas han sido inútiles. Los castores mordieron todos mis pares de zapatos, ¿qué más daño esperan que hagan para encontrar una solución?”, dice afectada una de las personalidades más destacadas de NY, Sarah Jessica Parker. En Londres y Barcelona las muertes han sido menos, pero brutalmente macabras; una mujer embarazada, un anciano y tres adolescentes fueron carcomidos mientras dormían tranquilamente en sus casas, en la ciudad inglesa, y dos niños, en las mismas circunstancias, en Barcelona.
Las ciudades más afectadas han tomado diversas medidas. En Nueva York se repartieron masivamente grandes cantidades de veneno para esparcir alrededor de toda construcción, lo que ha causado la muerte de cientos de animales domésticos. Greenpeace se querelló contra el Departamento de Medidas Sanitarias, querella a la que se sumaron incontables particulares y otras organizaciones como FOB (Friends of the Beavers) y la UR (United Rodens). Importantes personalidades se han unido a campañas en contra de la peligrosa medida, como Paris Hilton, que sufre por el envenenamiento de su perro Tinkerbell, y Hugh Hefner, que perdió a todos sus pavos reales y cisnes. En Tokio, donde la catástrofe no es menos crítica, se inició una matanza masiva, pero los castores parecen reproducirse extraordinariamente rápido, y la medida ha causado más problemas sanitarios que soluciones.
En Osaka se está llevando a cabo una convención de urgencia mundial convocada por la S&N (Scientists & Nerds), donde los mejores expertos buscan un químico que calme a los castores, para inyectarlo en hojas y cortezas que serían esparcidas vía aérea en las ciudades afectadas. Los científicos han mantenido absoluta reserva sobre las posibles causas de este alzamiento. El cientista político de la Universidad de Chile, Karino Valle, sostiene que el motivo es que la CRIDALD (Castores Revolucionarios Independentistas Dentones Árabes Libertarios Disconformes) descubrió y dio a conocer la matanza masiva de castores para la utilización de su grasa en productos de belleza (en Chile, todas las marcas trabajan con grasa de castor, menos Esika, L’Bel y Cyzone), causando la indignación y el descontrolado deseo de venganza de los roedores. Por otro lado, numerosos expertos aseguran que la rabia se debe a la contaminación de estas grandes ciudades, que ha causado cambios crónicos e irreversibles tanto en castores como en otras razas: “Dentro de poco brotará la rabia de vacas y jabalís”, anticipa Roger Smith, fanático de Michael Jackson.
La plaga aún no llega a Chile, y los expertos dicen que no hay peligro. Sin embargo, cientos de denuncias sobre ataques de ratones y diversos roedores en el sur han prendido la alarma en la población. Hasta ahora, el gobierno no ha implantado medidas preventivas.
París se encuentra en estado crítico luego de que cientos de castores rabiosos comieran las bases de la Torre Eiffel, que cayó dejando 68 muertos y 104 heridos, además de cortar las principales avenidas de la ciudad y de causar daños irreparables en el Louvre, el Banque de France, la Sorbonne, e innumerables edificios de valor histórico, social y cultural. Durante los últimos días los castores han hecho represas en el Senna, causando inundaciones que han obligado a la población a desplazarse a la periferia.
En Nueva York han roído y derribado más de 60 edificios y a lo largo de todo Estados Unidos han obstruido carreteras con murallas de barro y ramas, aislando ciudades enteras y causando problemas económicos que están afectando al mundo entero. Este es el país en que registran más ataques personales; ya se registran 75 muertos y 428 heridos por fuertes coletazos. “La situación es insostenible, las medidas tomadas han sido inútiles. Los castores mordieron todos mis pares de zapatos, ¿qué más daño esperan que hagan para encontrar una solución?”, dice afectada una de las personalidades más destacadas de NY, Sarah Jessica Parker. En Londres y Barcelona las muertes han sido menos, pero brutalmente macabras; una mujer embarazada, un anciano y tres adolescentes fueron carcomidos mientras dormían tranquilamente en sus casas, en la ciudad inglesa, y dos niños, en las mismas circunstancias, en Barcelona.
Las ciudades más afectadas han tomado diversas medidas. En Nueva York se repartieron masivamente grandes cantidades de veneno para esparcir alrededor de toda construcción, lo que ha causado la muerte de cientos de animales domésticos. Greenpeace se querelló contra el Departamento de Medidas Sanitarias, querella a la que se sumaron incontables particulares y otras organizaciones como FOB (Friends of the Beavers) y la UR (United Rodens). Importantes personalidades se han unido a campañas en contra de la peligrosa medida, como Paris Hilton, que sufre por el envenenamiento de su perro Tinkerbell, y Hugh Hefner, que perdió a todos sus pavos reales y cisnes. En Tokio, donde la catástrofe no es menos crítica, se inició una matanza masiva, pero los castores parecen reproducirse extraordinariamente rápido, y la medida ha causado más problemas sanitarios que soluciones.
En Osaka se está llevando a cabo una convención de urgencia mundial convocada por la S&N (Scientists & Nerds), donde los mejores expertos buscan un químico que calme a los castores, para inyectarlo en hojas y cortezas que serían esparcidas vía aérea en las ciudades afectadas. Los científicos han mantenido absoluta reserva sobre las posibles causas de este alzamiento. El cientista político de la Universidad de Chile, Karino Valle, sostiene que el motivo es que la CRIDALD (Castores Revolucionarios Independentistas Dentones Árabes Libertarios Disconformes) descubrió y dio a conocer la matanza masiva de castores para la utilización de su grasa en productos de belleza (en Chile, todas las marcas trabajan con grasa de castor, menos Esika, L’Bel y Cyzone), causando la indignación y el descontrolado deseo de venganza de los roedores. Por otro lado, numerosos expertos aseguran que la rabia se debe a la contaminación de estas grandes ciudades, que ha causado cambios crónicos e irreversibles tanto en castores como en otras razas: “Dentro de poco brotará la rabia de vacas y jabalís”, anticipa Roger Smith, fanático de Michael Jackson.
La plaga aún no llega a Chile, y los expertos dicen que no hay peligro. Sin embargo, cientos de denuncias sobre ataques de ratones y diversos roedores en el sur han prendido la alarma en la población. Hasta ahora, el gobierno no ha implantado medidas preventivas.


